¡Bien! Hoy es el día en que
vamos al distrito 4 a pasar el verano con Annie y Finn. Vamos todos los
veranos y a Boggs y a mí nos encanta
nadar en el mar y ver a Finn pescar.
-
Madge, vámonos
cariño.
-
Ya voy, mamá.-
digo gritando mientras cierro la maleta.
Bajo corriendo las escaleras
donde me esperan todos; mamá, papá y Boggs.
-
Venga, ya está el
tren esperándonos.
Cuando papá dice eso Boggs y
yo empezamos a correr como locos hacia la estación. El tren que nos espera es
un tren como en el que fueron papá y mamá a los juegos, muy lujoso y con una
especie de mirador al final para ver el paisaje.
El tren arranca con un leve
tirón.
-
¿Cuándo comemos?
– Dice mi hermanito. Es un glotón.
-
En un rato. – Le
responde mamá mientras ríe y va a preparar la comida tras la insistencia de su
hijo pequeño.
Mientras esperamos la comida
mi hermano y yo peleamos en el sofá con los cojines, más tarde se une papá y
Boggs se ceba con él. Cuando llega mamá es justo cuando papá ha contra-atacado
a Boggs así que se enfada mucho al verlo.
-
¡Peeta! ¿¡Qué se
supone que estás haciendo!?
-
Katniss, sólo
estamos jugando. – Le dice papá.
-
¿Estás bien
Boggs? – Pregunta mamá preocupada.
-
Sí mamá. – Responde
Boggs con una sonrisa de oreja a oreja.
Después de eso vamos a comer
y papá nos da un regalo: ¡un cachorro de siberiano! Supongo que le pediría a
Pit, el maquinista, que lo trajese hasta aquí en el tren desde el Capitolio.
-
Le vamos a llamar
Seth. – Dice Boggs.-
No, le vamos a
llamar Gale. – Le dice mamá entre risas.
Yo comienzo a reír a
carcajada limpia.
-
¿Cómo el tío
Gale?- pregunta Boggs. –Vale, pero ¿qué dirá cuando se entere?
-
No lo sé,
¡Sorpresa! – Y se empieza a reír.
Este es uno de esos momentos
raros en los que piensas que tus padres se han dado un golpe fuerte en la
cabeza.
-
Me voy al
mirador. – Digo. Me encanta ver el bosque por el que hemos viajado durante todo
el trayecto.
-
Voy contigo – Me
dice mamá.
Le hago un gesto con la mano
para decirla que puede venir y en cuanto nos sentamos en un sofá blanco y muy
mullido mamá me asalta con una pregunta que no me esperaba para nada.
-
¿Crees que Boggs
debe saberlo ya?
-
No, creo que es
demasiado joven para saber acerca de la existencia del libro y todo vuestro
pasado.
El libro es un cuaderno en el
que mamá y papá pusieron a todas las personas que, aunque han muerto, no
quieren olvidar.
-
Ya casi hemos
llegado. - Nos interrumpe papá que entra como un loco.
Unos segundos después de que
papá diga eso podemos ver a través de las ramas de los árboles, cada vez más
escasos y dispersos, el mar en el que vamos a estar en unas horas. Llegamos a
la estación y ahí están Finn y Annie.